La Religión Pagana
 

<<Roma locuta, causa finita>>

<<Si Roma se ha pronunciado se acaba la cuestión>>

"Sermones, I", San AGUSTÍN de HIPONA, 354 - 430

DIOSA ARTEMISA
 

Los romanos más antiguos adoraban a los "numina" (fuerzas de la naturaleza que residen en las cosas, los seres y la naturaleza). Al principio no tenían representación humana y posteriormente se fueron perfilando algunas de las divinidades: la "tríada capitolina" con Júpiter, Juno y Minerva tenían un templo en el Capitolio; Marte (dios de la guerra), Janus (dios de los comienzos), Venus (diosa de los jardines), Vesta (diosa del fuego doméstico), etc. En el culto privado o familiar, el cabeza de familia ("pater familias") era el responsable de los ritos, generalmente dirigido a las divinidades domésticas: los "lares" (dioses de la casa) y los "penates" (dioses de la despensa). Por otro lado, otras divinidades: los "manes" eran las almas de los muertos; los difuntos se transformaban en sombras o fantasmas y pasaban a ser dioses del reino de la muerte. Existía una fosa sagrada ("mundus") que se destapaba tres meses al año y permitía a los difuntos volver sobre la tierra. Además de estas deidades, cada individuo rendía culto a su genio personal.

La religión pública propició la instauración del Estado romano, debido al principio de adecuar las acciones de la nación a los designios soberanos de Júpiter, con la vocación de implantar en el mundo los deseos de un dios que defendía la justicia, el derecho, la lealtad, etc. En el mundo latino se consideraba que arbitraba en los litigios entre ciudades, garantizaba los pactos y las fronteras, y todo lo referente a las relaciones entre las diferentes étnias. Todo podía suceder con tal que los dioses o Júpiter (el más importante de todos) lo deseasen. El cosmos es un equilibrio dinámico, que se refleja en el pacto entre dioses y hombres ("pax deorum"), en donde todas las acciones culturales romanas tienden a su mantenimiento, recuperación cuando el pacto parece roto, o al establecimiento de uno nuevo cuando las circunstancias lo indican. Se necesitaba el favor de los dioses o de Júpiter en las decisiones de estado y por todo ello se utilizaban adivinos expertos en averiguar la voluntad divina:

-Los arúspices: leían en las vísceras de las víctimas sacrificadas.

-Los sacerdotes ("quindecimviri sacris faciundis"): que leían en los libros sibilinos ("Libri Sibillini"), una compilación de oráculos de origen griego.

-Los augures: interpretaban directamente los deseos de Júpiter, eran los más importantes y estaban constituidos en colegio sacerdotal. Estudiaban los signos celestiales y el vuelo de las aves.

El arte adivinatorio tuvo su origen en Etruria, región situada al norte de la península itálica, que fué uno de los pueblos más religiosos de la antigüedad y cuyos ritos que señalaban la relación entre los dioses y los hombres marcó fuertemente su personalidad.

BUSTO BRONCÍNEO DE JUNO
 

Durante la República se fueron asimilando los dioses griegos, y las antiguas divinidades quedaron mejor definidas. Los más destacados eran:

DIOSES
EQUIVALENTE GRIEGO
FUNCIONES
JÚPITER
ZEUS
rey de hombres y de dioses, es el más poderoso
JUNO
HERA
protectora del matrimonio; esposa de Júpiter
MINERVA
ATENEA
diosa de las artes, las ciencias, la sabiduría y la guerra; hija de Júpiter
APOLO
APOLO
dios de la música, la poesía, los augurios y de la luz solar
NEPTUNO
POSEIDÓN
dios del mar
MARTE
ARES
dios de la guerra
VENUS
AFRODITA
diosa de la belleza y del amor; nació de la espuma marina
MERCURIO
HERMES
mensajero de los dioses, protector del comercio y de los viajes
VULCANO
HEFESTOS
dios del fuego
CERES
DEMÉTER
diosa de la agricultura
DIANA
ARTEMISA
diosa cazadora, protectora de los bosques; hermana gemela de Apolo
 
CABEZA DE JÚPITER, peso de bronce de una balanza romana
 

Hay que hacer mención de una serie de aspectos en que se mezclan el derecho romano y la religión de estado: los responsables del Derecho, tanto humano como divino, eran los pontífices ("Collegium pontificum"), que constituían un colegio sacerdotal que era la máxima autoridad en temas religiosos, presidido por el pontífice máximo ("Pontifex Maximus") y de cuya actividad nació la jurisprudencia. Del colegio pontifical surgieron los "septemviri epulones", que relevaron a los pontífices en la dirección de las "epulae Iovis", que eran unos banquetes sagrados en los que mediante la comida sagrada con los más distinguidos representantes de la ciudad, Júpiter entraba en contanto directo. Agregados al "Collegium pontificum" estaban:

-El "rex sacrorum": en tiempos republicanos llevaba a cabo las tareas sacras propias de los reyes.

-Los flámines (tres mayores y doce menores): sacerdotes que se dedicaban cada uno al culto de un dios.

-Las vestales: sacerdotisas de Vesta, vírgenes guardianas del fuego perenne (y de otros símbolos del estado).

-Además existían cuatro cofradías: arvales, salios, lupercios (las actividades de estos tres se desarrollaban en fiestas periódicas) y feciales (ejecutaban los ritos de guerra y alianza). Estas cofradías funcionaban en sustitución del pueblo romano, "pro populo romano".