La Esclavitud
 

<<Son pocos los que esperan la libertad. Lo que desea la mayoría son dueños justos>>

Cayo SALUSTIO Crispo, 86 a.C.- 34 a.C.

 
MOSAICO SOBRE GLADIADORES, Barcelona-ESPAÑA
 

La esclavitud fué la base de la sociedad antigua. Su aparición viene explicada por la transformación de la sociedad agrícola nómada en sedentaria, la aparición del comercio y la acumulación de riquezas, el establecimiento de la propiedad privada y el desarrollo de unas jerarquías sociales más complicadas. Las guerras eran el medio más eficaz para conseguir esclavos y por ello se declaraban muchos conflictos, periódicamente, por parte de los imperios dominantes.

Roma en sus inicios era un asentamiento muy humilde, con unas costumbres y organización bastante primitivos. Las familias romanas, que solo habitaban una estrecha franja de tierra en la orilla derecha del Tíber, se dedicaban a una agricultura de subsistencia y todos los miembros de dichas familias entregaban sus esfuerzos al patrimonio de sus tierras. La esclavitud además de innecesaria, se consideraba perjudicial.

Cuando se desarrolla la ciudad y se comienzan a tener campañas victoriosas contra los vecinos, se genera una necesidad de mano de obra para construir las grandes obras públicas, y probablemente se emplearon esclavos, aunque al principio se prefería la contratación de trabajadores mercenarios. En la gradual expansión del imperio, las viejas tradiciones de austeridad y rigidez se van transformando en ostentosidad y consumismo, por el contacto con los pueblos sometidos y por el comercio con naciones vecinas. Todo ello degenera en una justificación de la esclavitud como señal de poder personal, de fuerza nacional, y como necesidad para construir infraestructuras (ya que la mano de obra mercenaria escaseaba). Ya no se considera perjudicial, ahora se considera necesaria.

 
MOSAICO SOBRE UNOS BEREBERES ENCADENADOS Y OTROS PUEBLOS DE ÁFRICA
 

En sus inicios, tanto la nobleza como los plebeyos vivían en el campo, dedicados al cultivo de sus tierras, cosa que Catón el Censor quiso recuperar; pero la fuerte influencia de los refinamientos orientales provocaron la concentración del pueblo en las grandes ciudades, donde los ricos se construían casas cada vez más grandes y suntuosas, y se acaban necesitando esclavos para atender las tierras del campo y los servicios domésticos en la ciudad. En este punto comienzan a realizarse las subastas masivas de esclavos y a utilizarse métodos crueles para su sometimiento o castigo; Roma había adoptado las costumbres de vecinos que se consideraban bárbaros, y era algo que no gustaba a todos, pero todos los utilizaban. Además, el desarrollo de juegos y espectáculos, la utilización de gladiadores esclavos para combatir entre ellos o con fieras en la arena, acaba por disparar la demanda de esclavos por todo el imperio; sirvan de ejemplo los datos proporcionados por el historiador Tito Livio sobre los prisioneros capturados (básicamente en campañas bélicas) y reducidos a la esclavitud:

Año 210 a.C. ............................. más de 10.000

Año 208 a.C. ............................................. 4.000

Año 202 a.C. ............................................. 1.200

Año 200 a.C. ........................................... 35.000

Año 197 a.C. .............................. más de 25.000

Año 190 a.C. ............................................ 14.000

Año 167 a.C. ............................ más de 150.000

 
FOTOGRAMA DE GLADIATOR
 

Los datos varían notablemente dependiendo de las campañas realizadas por los ejércitos. Mientras los esclavos íberos estaban poco cotizados porque tendían generalmente al suicidio por su orgullo y rebeldía, el mercado oriental abrió las puertas al comercio masivo de seres humanos, debido a su carácter más sumiso y conformista.

De todos modos, durante la milenaria historia romana, se producen múltiples revueltas de esclavos, destacando entre ellas dos que han pasado a la historia: la primera, por su carácter de auténtica guerra civil, es la que se produjo en Sicilia (donde la mayoría de esclavos se dedicaba a la agricultura y al pastoreo). Fue liderada por el sirio Euneo, que reunió un impresionante ejército de 80.000 hombres, pero cometieron grandes excesos, como al asaltar la ciudad de Ennay y pasar a cuchillo a todos los ciudadanos. Euneo estableció allí su capital y se hizo nombrar rey bajo el nombre de Antíoco. Durante tres años venció a todos los ejércitos enviados contra el, pero cuando trató de conquistar Messina fue totalmente derrotado, acabó muriendo y su ejército quedó reducido a pequeñas bandas de rebeldes que ya no preocupaban a Roma. Aunque fue la rebelión más sangrienta, la más conocida y mítica es otra, por sus ansias de libertad: la rebelión de los esclavos gladiadores. Ocurrió en el año 74 a.C. y duró tres años más, fue encabezada por Espartaco (de origen tracio y que desertó del ejército romano, cosa que le valió la esclavitud) y otros setenta gladiadores, que mataron a sus guardias y huyeron a los montes, y acabaron reuniendo un ejército de casi 90.000 hombres. Su revuelta causó el mismo pánico al pueblo libre que Aníbal cuando vagaba a sus anchas por la península italiana. Espartaco derrotó al cónsul Léntulo, a Gelio y a Mumnio, pero cuando se disponía a alcanzar la libertad con sus hombres, fue traicionado y no tuvo más remedio que plantar cara a las poderosas fuerzas del gran Pompeyo y de Craso; la famosa batalla de Sileno (ó Silaro) terminó con la muerte de más de 12.000 esclavos y destruyó la esperanza de miles que no habían podido ser liberados.