El Ejército
     

<<Los germanos difieren mucho en sus costumbres de los galos. Pues ni tienen druidas que presidan el culto de los dioses, ni tienen sacrificios sino raramente. Tienen tan sólo como divinidades a las cosas que ven y que de ellas reciben ayuda manifiesta: el Sol, Vulcano y la Luna; de los demás dioses ni siquiera han oído hablar. Toda su vida consiste en cazar y entregarse a la milicia. (...) Las ciudades tienen como la mayor gloria el que alrededor de ellas haya las más amplias zonas deshabitadas. Esto lo consideran como propio de su valor, el que los vecinos suyos, al ser rechazados de sus campos, se retiren y ninguno se atreva a permanecer cerca de ellos>>

"La Guerra de las Galias", Cayo JULIO CÉSAR, 100 a.C.- 44 a.C.

ARQUERO ROMANO, restos de un campamento romano en el castillo de Loarre, Huesca-ESPAÑA

Si en algo se apoyó la grandeza y gloria de Roma, fué en su extraordinaria superioridad bélica. Cuando hablamos de las legiones, nos referimos al mejor ejército de la historia, superando incluso a las falanges macedónicas de Alejandro Magno compuesto por impenetrables "syntagma" , verdaderos erizos de lanzas de varios metros de longitud.

Su movilidad, su rapidez, su insuperable preparación física, su versatilidad en los cambios de formación, su potencial estratégico y táctico, su armamento y artillería (obras maestras de la ingenieria clásica) , y su patriotismo (materializado en sus estandartes sagrados, objetos de veneración religiosa y protección a ultranza), convirtieron a la legión en la mejor herramienta ofensiva y defensiva de la historia hasta la aparición de las armas de fuego; completamente invencibles en igualdad de condiciones, fueron capaces de derrotar a enemigos que multiplicaban en número a sus fuerzas en un sin fin de ocasiones, en terrenos desfavorables, en territorios bárbaros y ante enemigos despiadados ante los que era impensable plantearse la rendición, por tanto, las batallas en las que se veían implicados eran generalmente luchas totales a muerte, en las que una derrota suponía perder la vida, y caer en manos enemigas un suplicio espantoso. Esto nos da una idea de la fortaleza de espíritu que esos hombres debían irradiar, un espíritu de equipo y combativo que dejaría en evidencia a cualquier ejército de la actualidad.

 
LEGIONARIO DE LA MONARQUÍA
LEGIONARIO DE LA REPÚBLICA

El ejército romano no era de carácter obligatorio en sus inicios, puesto que las campañas se llevaban a cabo cuando hacia buen tiempo y las tropas se licenciaban en invierno. Servio Tulio (578-534 a.C.) hizo una reforma siguiendo un esquema económico: los más ricos integraban la caballería, mientras las clases inferiores formaban la infantería; los "proletarii" (proletarios) estaban excluidos del ejército. Más adelante, Camilo (405 a.C.) estableció el "stipendium" (soldada) y mejoraron las condiciones de los legionarios. Pero la mayor reforma la llevó a cabo Cayo Mario, permitiendo la entrada de voluntarios, convirtiendo así al ejército en profesional.

LEGIONARIO DEL IMPERIO EN ESPLENDOR
LEGIONARIO DEL IMPERIO EN DECADENCIA

A partir de este momento la legión se convierte en pieza básica del ejército romano, constando teóricamente de 6.000 hombres (aunque esta cifra varió según las épocas, llegando a estar en poco más de 4.000), distribuidos en 10 cohortes de 600 soldados cada una; a su vez, cada cohorte disponía de 3 manípulos de 200 hombres cada uno, y cada manípulo de 2 centurias, cada una de las cuales con 100 soldados. La unidad táctica era la cohorte, que distribuía los manípulos de la siguiente forma: los "hastati" (con los más jóvenes), los "principes" (más expertos y mejor equipados), y los "triarii" (los más veteranos). La formación de combate constaba de tres líneas al tresbolillo (es decir, una a otra tapaba los huecos que esta dejaba y viceversa), situándose en primera linea 4 cohortes y en las dos traseras 3. Se dejaban espacio entre ellas para poder retroceder en caso de necesidad y con la siguiente linea proteger la retirada, o incluso en casos de necesidad táctica, avanzar y fortalecer la linea de combate. A la hora de luchar, la primera linea cerraba filas para no dejar fisuras por donde pudiese entrar el enemigo.

Por otro lado, se extendió rápidamente la utilización de tropas auxiliares, formadas por: "velites" (infantería ligera) y "auxilia" (tropa extranjera); entre estos últimos destacaron los honderos baleares, expertos en el uso de las hondas que desgastaban eficazmente al enemigo antes de entrar en el cuerpo a cuerpo contra las legiones, y que previamente habían servido a los cartagineses como ocurrió en la invasión de Italia por parte de Aníbal. En cuanto a la caballería, esta seguía una distribución particular: la mayor unidad era el "ala" que constaba de 300 jinetes, y que se dividía en 10 escuadrones; cada escuadrón poseía 3 "decurias" de 10 jinetes cada una.

 
FORMACIÓN DE UNA LEGIÓN, antes de compactar un frente de combate sin espacios con las 4 primeras cohortes

Junto al ejército se extendió la utilización de auxiliares administrativos, y de "fabri", unos ingenieros expertos encargados de resolver problemas sobre el terreno (paso de rios, asedio a fortificaciones, organización del campamento,...); su tarea era muy útil, como quedó demostrado ante la construcción de un puente de madera sobre el caudaloso Rin, en un tiempo récord, que permitió una incursión de castigo por parte de Julio César en las tierras de los suevos (los germanos más poderosos de aquel entonces, saqueadores y amenaza fronteriza).

Al mando de todas las legiones imperiales estaba el emperador o un general o generales designados para los ejércitos y tras el se situaban los legados (a cargo de una legión completa) y los tribunos militares, y por debajo los diferentes niveles de centuriones (de cohorte, de centuria, etc), o decuriones (para el caso de las unidades de caballería).

RESTOS DE UNA CATAPULTA ROMANA, hallada cerca de Ampurias-ESPAÑA
 

El armamento usado podía ser de dos tipos: "tela" (ofensivo) y "arma" (defensivo).

"Tela":

"gladius"................ espada

"pilum"........................................ javalina

"hasta"............................................... lanza

"arcus"................................................ arco

"sagitta"............................................ flecha

"Arma":

"lorica"........................................... coraza

"galea".............................. casco de cuero

"scutum".... escudo cuadrado de cuero

"parma".... escudo pequeño y redondo

Por otro lado también existían piezas de artillería, evolucionadas unas de las utilizadas por griegos y otras de nueva creación, destacando: la "ballista" (lanzaba proyectiles de hasta 50 kilos a una distancia superior a los 150 metros) y el "scorpio" (lanzaba grandes dardos con suma precisión hasta una distancia de 400 metros). La utilización de artillería se generalizó en tiempos de Julio César, incluyendo unas 50 piezas entre los dos tipos en cada legión (onagros y catapultas a parte).

DETALLE DE ESTANDARTE DE LEGIÓN IMPERIAL

Hay que hacer mención en este capítulo de la trascendencia de los estandartes. En tiempos imperiales tenían tal importancia que eran considerados objetos sagrados, el símbolo de la fuerza y el espíritu de Roma. Su pérdida suponía una gran desgracia y en muchas ocasiones fueron objeto de grandes esfuerzos para su recuperación (como sucedió con las águilas de las tres legiones de Varo aniquiladas en la Germania en tiempos del emperador Augusto). En sus inicios los estandartes tenían diversos diseños (con dragones, cabezas de lobos y otros animales, e incluso cráneos), pero con las sucesivas reformas se llegó a una estandarización que se resumía en tres tipos: "signum" (estandarte de las centurias y punto de referencia de los legionarios), "aquila" (estandarte de la legión y objeto de culto religioso, su diseño giraba entorno al águila imperial), y "vexillum" (estandarte de las fuerzas que estaban de servicio lejos de la legión, y que solían representar a alguna deidad protectora).

ESTRUCTURA DE UN CAMPAMENTO ROMANO, "castra"
 

También cabe destacar la importancia de los campamentos ("castra"), que debían estar bien organizados y protegidos, puesto que solían construirse en zonas fronterizas frente a la constante amenaza de posibles ataques. Los soldados debían ser capaces de construirlo en pocas horas tras un día de marchas forzadas, para asegurar la defensa durante el descanso. Básicamente seguían un esquema rectangular, rodeados por un foso ("fossa"); con la tierra extraida se levantaba un terraplén ("agger"), encima del cual se construía un muro ("vallum") de madera si el campamento era provisional o de piedra y madera si era de larga duración. Cada campamento se dividía mediante dos calles principales: la "via principalis" de norte a sur, y la "via decumana" de oeste a este. Además habían cuatro puertas: "decumana", "praetoria", "principalis dextra", y "principalis sinistra". Los campamentos podían ser de dos tipos: los utilizados para pasar el invierno ("castra hiberna"), que eran los más frecuentes, y los de carácter permanente ("castra stativa"); de estos últimos acabaron evolucionando nucleos urbanos, debido a que en muchos casos se iban instalando familiares de los legionarios y todo tipo de comerciantes, como ha ocurrido en el caso de la hermosa ciudad de León.

 
INSCRIPCIÓN QUE RINDE HONORES A LA PRIMERA VICTORIA NAVAL SOBRE CARTAGO
COLUMNA ROSTRAL, QUE CONMEMORA LA PRIMERA VICTORIA NAVAL SOBRE CARTAGO, contiene 6 espolones de barcos enemigos
 

En cuanto a la marina, se sabe que los romanos no tuvieron una flota de guerra hasta el año 260 a.C., cuando se apoderaron de un barco cartaginés embarrancado en las costas italianas, y decidieron imitar el modelo de navío que dominaba el Mar Mediterráneo de punta a punta. Con el tiempo, la flota romana empezó a dominar los mares, llegando el esplendor con Pompeyo que construyó una gran flota para exterminar a los piratas cilicios que dañaban el comercio marítimo. Las naves de guerra ("naves longae") podían tener de una a tres lineas de remeros, utilizaban la quilla reforzada como arma de embestida, y unos puentes con enganches para abordar con legionarios las cubiertas enemigas; al final también se extendió el uso de algunas armas de artillería (muchas de ellas utilizaban fuego para multiplicar los daños en el enemigo).